Cardiología

Clasificación funcional de la NYHA (clases I a IV)

La clasificación funcional de la New York Heart Association (NYHA) gradúa en cuatro clases (I a IV) la limitación de la actividad física de un paciente con cardiopatía —sobre todo insuficiencia cardíaca— según el nivel de esfuerzo con el que aparecen los síntomas: fatiga, palpitaciones, disnea o dolor anginoso. No es un puntaje que se sume: el clínico asigna una sola clase por juicio clínico, de la I (sin limitación) a la IV (síntomas en reposo). Se usa para estimar la severidad, orientar el tratamiento y el seguimiento, y como marcador pronóstico. Esta herramienta reproduce la redacción de la 9.ª edición (1994) de la NYHA tal como la publica la AHA, e incluye —como eje opcional e independiente— la evaluación objetiva A–D, que no se suma a la clase sino que se combina en notación (por ejemplo, «Clase II-C»).

Calculadora

Capacidad funcional (clase NYHA)

La asigna el clínico según el nivel de esfuerzo con el que aparecen los síntomas. La redacción de referencia (9.ª ed., 1994, reproducida por la AHA) aplica a cualquier cardiopatía e incluye el dolor anginoso. La guía de insuficiencia cardíaca AHA/ACC/HFSA 2022 usa esta misma clase I–IV, pero al centrarse en la IC suele enunciar solo los síntomas de insuficiencia cardíaca (disnea, fatiga). Es el único campo que define la banda de resultado.

Evaluación objetiva (opcional)

Componente de la clasificación de la NYHA (9.ª ed., 1994) basado en pruebas objetivas (ECG, ecocardiograma, radiografía, pruebas de imagen). Es independiente de la clase funcional y de uso menos frecuente; no modifica la banda, solo se combina en notación (p. ej., «Clase III-C»). Fuentes de referencia clínica como MDCalc, StatPearls y el MSD Manual suelen omitirlo y usar solo las clases I–IV.

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Herramienta de referencia para profesionales de la salud, con fines educativos. No sustituye el juicio clínico ni establece un diagnóstico o un tratamiento: la decisión sobre un paciente concreto es del médico que lo atiende.

Cómo se interpreta

La clase NYHA sirve para estimar la severidad de la cardiopatía, orientar el tratamiento —fármacos y dispositivos— y el seguimiento, y como marcador pronóstico. Se aplica sobre todo a pacientes que ya tienen síntomas (estadios C o D de la ACC/AHA); no está diseñada para estratificar a personas en riesgo pero asintomáticas. A diferencia de esos estadios A–D, que solo progresan, la clase funcional describe el estado actual y puede mejorar o empeorar con el tratamiento, por lo que conviene reevaluarla a lo largo del seguimiento.

ResultadoInterpretación
IClase I — Sin limitación funcionalCardiopatía presente pero sin limitación de la actividad física habitual. Las fuentes definitorias (NYHA/AHA, MDCalc, StatPearls, MSD) no publican una cifra de mortalidad por clase.
IIClase II — Limitación leveCómodo en reposo; los síntomas aparecen con la actividad física habitual. Las fuentes definitorias no publican una cifra de mortalidad por clase.
IIIClase III — Limitación marcadaCómodo en reposo; los síntomas aparecen con una actividad menor que la habitual. Las fuentes definitorias no publican una cifra de mortalidad por clase.
IVClase IV — Síntomas en reposoSíntomas de insuficiencia cardíaca o síndrome anginoso incluso en reposo; incapacidad para cualquier esfuerzo sin molestias. Una clase NYHA mayor se asocia a peor pronóstico y es predictor independiente de mortalidad, pero las fuentes definitorias no asignan un porcentaje por clase.

Límites de esta herramienta

  • Es una evaluación subjetiva del clínico basada en los síntomas que refiere el paciente; no siempre coincide con medidas objetivas de capacidad funcional como el VO2 pico.
  • La reproducibilidad entre observadores es limitada: distintos clínicos pueden asignar clases distintas al mismo paciente. La dificultad más citada es separar de forma fiable las clases II y III (Raphael et al., Heart 2007).
  • Describe el estado funcional actual y es bidireccional: la clase puede mejorar o empeorar con el tratamiento, a diferencia de los estadios A–D de la ACC/AHA, que solo avanzan.
  • Se aplica sobre todo a pacientes ya sintomáticos (estadios C o D de la ACC/AHA); no está diseñada para estratificar a pacientes en riesgo sin síntomas.
  • La subdivisión en clases IIIa/IIIb con rangos de METs que agrega el MSD Manual, o la operacionalización por cuadras y tramos de escalera de otras fuentes, no forma parte de la definición canónica de la NYHA y no se incluye aquí.
  • La 9.ª edición (1994) es la vigente; no existe una edición posterior. La estructura de las clases I–IV se mantiene esencialmente sin cambios; esa edición fue la que añadió la evaluación objetiva A–D.

Fuentes. The Criteria Committee of the New York Heart Association. Nomenclature and Criteria for Diagnosis of Diseases of the Heart and Great Vessels. 9.ª ed. Boston: Little, Brown & Co; 1994. p. 253-256. Fuente original del instrumento; 9.ª edición vigente. · American Heart Association. Classification of Functional Capacity and Objective Assessment — reproducción oficial de la clasificación de la NYHA (9.ª ed., 1994). (enlace) · Heidenreich PA, Bozkurt B, Aguilar D, et al. 2022 AHA/ACC/HFSA Guideline for the Management of Heart Failure. Circulation. 2022;145(18):e895-e1032. (doi:10.1161/CIR.0000000000001063) · MDCalc. New York Heart Association (NYHA) Functional Classification for Heart Failure. (enlace) · Malik A, Brito D, Vaqar S, Chhabra L. Congestive Heart Failure. StatPearls (NCBI Bookshelf), NBK553115. (enlace) · Contenido revisado el 17 de julio de 2026.

Preguntas frecuentes

No se calcula sumando puntos: es una clasificación cualitativa. El clínico elige una sola clase, de la I a la IV, según el umbral de esfuerzo con el que aparecen los síntomas —fatiga, palpitaciones, disnea o dolor anginoso—. La clase I no tiene limitación de la actividad física habitual; en la II los síntomas aparecen con la actividad habitual; en la III, con una actividad menor que la habitual; y en la IV hay síntomas incluso en reposo. Esta calculadora usa esa clase como único eje del resultado.

En ambas el paciente está cómodo en reposo; la diferencia está en cuánto esfuerzo hace falta para que aparezcan los síntomas. En la clase II los síntomas se desencadenan con la actividad física habitual, mientras que en la clase III basta una actividad menor que la habitual. Precisamente separar estas dos clases de forma fiable es la mayor fuente de variabilidad entre observadores (Raphael et al., Heart 2007), porque el límite depende del juicio clínico y de lo que el paciente refiere como su actividad «habitual».

No. La clase NYHA describe el estado funcional actual y es bidireccional: puede mejorar o empeorar con el tratamiento. Los estadios A–D de la ACC/AHA, en cambio, solo progresan y describen la trayectoria de la enfermedad. La clase NYHA se aplica sobre todo a pacientes que ya están sintomáticos, que corresponden a los estadios C o D; no está pensada para estratificar a personas en riesgo pero sin síntomas.

Es un segundo componente de la clasificación de la NYHA (9.ª ed., 1994) basado en pruebas objetivas —ECG, ecocardiograma, radiografía, pruebas de imagen— que gradúa la evidencia de enfermedad cardiovascular de A (sin evidencia) a D (grave). Es independiente de la clase funcional y de uso menos frecuente: no modifica la clase ni la banda, solo se combina con ella en notación, por ejemplo «Clase III-C». Fuentes de referencia como MDCalc, StatPearls y el MSD Manual suelen omitirla y trabajar solo con las clases I–IV. En esta herramienta es un campo opcional.

La redacción canónica de la 9.ª edición (1994), reproducida por la AHA, aplica a cualquier cardiopatía e incluye el dolor anginoso entre los síntomas de las clases I a III y el «síndrome anginoso» en la clase IV, junto con la fatiga, las palpitaciones y la disnea. La guía de insuficiencia cardíaca AHA/ACC/HFSA de 2022 usa esa misma clase I–IV, pero, al centrarse en la insuficiencia cardíaca, suele enunciar solo los síntomas propios de esta (disnea y fatiga). Esta herramienta reproduce la redacción canónica, que es la tabla de referencia general.

El instrumento no publica cifras de mortalidad ni de riesgo por clase, y esta herramienta no las inventa. Se sabe que una clase NYHA mayor se asocia a peor pronóstico y es un predictor independiente de mortalidad, pero las fuentes definitorias no asignan un porcentaje concreto a cada clase; las estimaciones que aparecen en estudios sueltos divergen mucho entre poblaciones. Por eso las bandas de esta calculadora describen cada clase de forma cualitativa, sin números de riesgo.

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